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lunes, 12 de octubre de 2009

Perder miedo al jinete



"Doma pronto y usa tarde” Proverbio árabe

Lo esencial en una buena doma es ganar la confianza del caballo. Para ello es importante lograr identificarse con él, alcanzando un estado de armonía y comunicación tal que caballo y jinete sean uno.
Los caballos son animales observadores que adoran la paciencia y la constancia. Acorde a este hecho, deberíamos intentar ser reflejo de aquellos atributos tan atractivos. El primer instrumento para comprenderlos es la observación, largas horas entre ellos contemplándolos y sintiéndolos.
En este sentido es útil el entendimiento sobre sus formas básicas de comportamiento y organización, ya que como animales salvajes que son se guían por la fuerza del instinto ancestral que corre por sus venas. En estado natural, el depredador ataca por el lomo donde están anuladas las defensas posibles para un caballo, a decir, sus pies con fuertes patadas y su boca de fatal mordida. Por otro lado, los pájaros se paran sobre su lomo para alimentarse de los parásitos y piojos que lo aquejan, identificando su presencia como un beneficio. Nuestro objetivo sería posicionarnos sobre ellos como beneficio y no como peligro, por medio de caricias, limpieza, buena alimentación, es esencial el uso de premios o refuerzos de la respuesta adecuada, yo uso usualmente incentivos comestibles como la avena o maiz.
El caballo que se para o dispara no es un mal caballo sino un caballo con miedo o desconfianza que solo demuestra el fracaso del hombre sobre él. Ante esta situación no se debe cambiar de caballo sino considerar cambiar como jinete. El caballo aprende por asociación, por ello los vicios o mañas son siempre inculcadas por el maltrato o la mala educación del hombre; ya sea porque desata defensas al sentirse agredido, como disparar o corcovear, o en el segundo caso, por la fijación de un mal jinete que no sabe como doblar correctamente y lo hace doblar mal, que se constituye como un problema asociado nunca corregido porque así fue enseñado.
Además es crucial el sitio del jugar en este proceso, no es todo trabajo, también debe haber un espacio para la recreación y afianzamiento del vinculo. Es por ello que cuando trabajo con los potros suelo utilizar ejercicios como acostarme, arrodillarme y pararme sobre su lomo. Así, estableciendo el mayor contacto y relajación posible entre nosotros, a la vez que ejercitamos el equilibrio y flexibilidad como jinetes, especialmente interesante en el manejo del polo. También el correr a su lado, haciendo circuitos en una relación de valoración igualitaria; fijar llamados especiales entre nosotros como silbidos, ampliando su vocabulario a la vez que fortalezco el lazo, propiciando un equilibrio emocional mutuo. Creo que nuestra aspiración debería dirigirse a romper con el materialismo reinante en nuestro campo y comenzar a tratar al caballo como un compañero no un mero instrumento redituable o propiedad de fin de semana.


"Tame early and use later" Arabian Proverb


The essential thing to make a good horse is confidence. It is important to identify with them, reaching a state of harmony and communication as to make horse and rider one.
Horses are observer animals who love the patience and perseverance. Consistent with this, we should try to be a reflection of those attractive attributes. The first instrument to understand them is the close observation, long hours watching them and feeling them.
In this sense, it is useful the understanding of their basic forms of behavior and organization, as they are wild animals they are guided by the force of their ancestral instinct that runs through his veins. In nature, the predator attacks from the back where the possible defenses for a horse are muted, say, their feet with strong kicks and mouth of fatal bite. Moreover, the birds stand on its back to feed on their parasites and lice that plague them, identifying its presence as a benefit. Our goal should be to position us as a benefit and not as danger, through caresses, cleanliness and good nutrition, it is essential to use of rewards or reinforcements for the right answer, I usually use incentives such as oats or corn.
The horse that stops or shoots is not a bad horse, but a horse with fear and mistrust that only shows the failure of the man over him. Given this situation we should not change horses but consider change as a rider. The horse learns by association, so the vices and bad habits are always inculcated by abuse or poor education of man, either because unleashes defenses for feeling attacked, like shooting or buck, or in the second case, by setting a bad rider who does not know how to fold correctly and it does turn bad, which leads to an associated problem that has never been corrected because it was taught in this way.
It's also crucial the site of playing in this process, for it is not all work, they must also have space for recreation and enhancement of the link. That's why when I work with young horses I often use exercises like lay, kneel and stand on his back. Thus, establishing the largest possible contact between us in a relaxing atmosphere, while we can exercise balance and flexibility as riders, especially interesting in the handling of polo. Also running beside them, making circuits in an equal relationship, to set special calls between us and whistles, expanding their vocabulary at the same time, strengthen the bond, fostering a mutual emotional balance. I believe that our aspiration should aim to break the prevailing materialism in our field and start treating the horse as a partner rather than a mere profitable instrument or weekend property.



lunes, 28 de septiembre de 2009

Educación Equina: ¿en qué consiste?





Mi estilo es un tipo de doma racional y natural ósea sin violencia, el caballo aprende por asociación es por de pasos y estimulándolo. Mi teoría de doma, la educación equina, esta basada en mis conocimientos de peticero y aportes de la educación escolar inicial de niños junto con los conocimientos heredados por mi abuelo y mi padre en una combinación de la doma inglesa con la criolla, dado que son descendientes de europeos.
Generalmente, arranco mi trabajo acercándome con caricias, jugando con ellos, montándolos a pelo, sin nada para disminuir los factores extraños y atemorizantes. El hecho de montar a pelo permite la transmisión del calor humano y con él habilita un contacto entre los sentimientos del caballo y el jinete a otro nivel más directo. En esta etapa es importante introducir el uso de estímulos alimenticios que refuercen el progreso del trabajo. Avanzo con paciencia, respetando sus tiempos y principalmente, tratando de ganarme su confianza. Una vez obtenida, empiezo a mostrarle que yo no pretendo lastimarlo sino compartir algo con él. Nunca les grito solo les hablo o emito sonidos relajantes para que se tranquilicen pero que no dejen de prestarme atención.
Para mí esta etapa es esencial ya que define los alcances de la doma, ganándonos su atención y respeto, tratándolos con mucho cariño podemos ganarnos más fácilmente su corazón sin que nos teman. Nos transformamos en compañeros de trabajo de un arte compartido. 
En esta fase inicial, recomiendo el uso del corral redondo por presentar un limite extra en favor del domador  en el trabajo en circulo. Mas este dispositivo debe ser gradualmente retirado para realizar una doma realmente completa, debemos aspirar a suprimir toda barrera entre el caballo y el jinete, confiando en los alcances que brinda esta relación y no elementos externos que solo constituyen apoyos auxiliares.
Yo no someto al caballo a mis designios, lo dejo ser. Le doy espacio para que muestre su caracter y ánimo, su simpatía o antipatía, su enojo o su gozo, haciéndome responsable de sus reacciones, respondiendo a sus necesidades y adaptando el rumbo de mi doma a cada uno. Un caballo libre puede expresar lo mejor de él.
Luego y una vez que confía en mi al punto de obedecer mis ordenes, y se presenta completamente relajado en el  trabajo, le coloco la montura. Paso en el cual tengo mucho cuidado, ya que un susto generaría una mala impresión en el a la que el respondería con violencia y al igual que los niños seria algo q nunca borrarían de su mente. Yo los monto por primera vez con riendas al bozal o con cabezal, así no golpeo su boca, ya que una buena boca es esencial en el polo. 
Inicio la doma con un manejo inglés y luego les voy dando un manejo apropiado de polo. Una vez que tienen ese manejo de polo con movimientos de polo logrados (aspecto en el que trabajo mucho) comienzo a enseñarles a jugar al polo. Los primeros pasos son al tranco, para que vean de qué se trata. Luego, les voy dando ritmo y ya asimilado, empiezo a mezclarlos con otros caballos, siempre muy suavemente, ya que no es bueno que tomen miedo porque creo que al igual que un humano si tienen miedo es muy difícil que aprendan. Creo que los potros como los niños necesitan de la educación formal de escuela como de la familiar, en el campo, por ello recomiendo periodos de trabajo intenso intercalados con periodos de descanso. Durante estos periodos es importante seguir en contacto, compartiendo el mutuo respeto y cariño, con la palabra y la actitud, que establezca el vínculo necesario para una buena doma.